ANATOMY OF A FALL Y LA POSVERDAD
La obra de Justine Triet desde una mirada filosófica
CINE DE EUROPAPELÍCULASCINEFILOSOFÍA
Por Juana Gabriela Nieves
10/6/20266 min read
La prevaricación, una de las 16 características esenciales de los lenguajes humanos de Charles Hockett es, en pocas palabras, la capacidad de mentir.
Aunque se ha descubierto que otros animales son capaces de engañarse y ocultar hechos en su beneficio, los lenguajes humanos tienen la particularidad de poder referirse a cosas que no existen o no tiene referentes en la realidad, como conceptos abstractos. Gracias a la capacidad de mentir, podemos crear ficciones, las cuales no se limitan a historias que consumimos por entretenimiento, también son la base de las instituciones, narrativas e ideologías que sostienen a nuestras sociedades. En el punto de la historia en que vivimos, con más acceso que nunca a herramientas que facilitan la falsificación de hechos y la manipulación de la opinión pública, Anatomy of a fall de Justine Triet (Francia, 2023) nos hace preguntarnos sobre las formas en que construimos la verdad y si aún podemos decir que esta existe.
Si entendemos la "verdad" como una narración con la que gran parte de las personas que pertenecen a una comunidad están de acuerdo, entonces no hay oficio más importante que el de quienes se dedican a crear historias. Sandra Voyter, la protagonista de esta película, es exactamente eso: una escritora que se encuentra en medio de un juicio en el que se le acusa de asesinar a su esposo, Samuel Maleski. Si bien todo juicio, y sobre todo los más mediáticos, cuentan dos historias (la de la defensa y fiscalía) que buscan convencer al jurado, y de paso al mundo entero, de que una de las dos es la verdadera, Anatomy busca descubrir que todo aquello que tomamos como verdad absoluta es solamente una historia que nos hemos repetido hasta el cansancio como una defensa contra la incertidumbre. En unas pocas líneas, el argumento de la película se basa en el juicio contra Sandra, quien es acusada de haber empujado a su esposo desde el tercer piso de su chalet, en una población apartada de Grenoble, Francia.
Los dramas procedimentales, un género que se enfoca en la investigación ya sea científica o policiaca, como CSI, La ley y el orden, House, etc., se basan en la premisa de que al final del capítulo encontrarán un culpable, y la promesa del procedimiento es que gracias a todas las peripecias a las que se enfrenta el equipo, su culpabilidad será innegable y se llevará justicia a las víctimas o se encontrará una forma de salvarlas. Su género hermano, el drama legal, no hace tales promesas, algunos de los ejemplos más importantes de este género, como 12 Angry Men (Estados Unidos, 1957) o To Kill a Mockingbird (Estados Unidos, 1962) incluso buscan dejar en claro que la ley y las instituciones dedicadas a brindar justicia, siempre están marcadas por los prejuicios e ideologías sostenidas por las mismas personas a quienes se les confía su aplicación. Anatomy of a fall no defiende la inocencia de su protagonista. Ni siquiera su equipo legal e hijo están completamente convencidos de ella, a pesar de lo mucho que Sandra se los repite, y aun así intentan presentar no sólo los hechos, sino a su propia clienta, bajo una luz más amable. Junto con el jurado y los espectadores ficticios, la opinión de quienes vemos la película se moldea y cambia según la información que se nos revela y las opiniones que sosteníamos previo a acercarnos a la obra.
Sandra es un personaje fascinante, dentro y fuera de la película: una escritora famosa por sus novelas de autoficción, que presuntamente asesina a su esposo, un profesor de literatura con deseos de escribir también. En alguna parte del juicio, la fiscalía incluso utiliza uno de sus libros para argumentar la intención homicida de Sandra, difuminando la separación entre la ficción y realidad, si es que siquiera existe. En verdad, la forma en que escribimos cuentos, novelas, obras de teatro, películas, no es muy distinta a la forma en que creamos la que consideramos La Historia. Se necesitan personajes atractivos, una situación interesante, y que muchas personas concuerden en su veracidad e importancia. Si muchos filósofos, desde hace muchos siglos, se preocupaban por la facilidad con que los hechos pueden distorsionarse y manipular la "verdad", ahora podemos acceder a tantas verdades como puntos de vista y opiniones. E incluso, en un punto de la historia en que el acceso a herramientas como la Inteligencia Artificial es cada vez más democrático, y nos obliga a cuestionarnos con más profundidad la veracidad y objetivos de todo lo que consumimos, ¿podemos decir que la verdad sigue existiendo?
A lo largo del juicio, Sandra expresa su preocupación por la idea que otros, quienes tienen en sus manos el poder de liberarla o condenarla, se forman de ella a través de momentos escogidos específicamente para pintarla según los objetivos de ambos equipos legales. Cada parte de tu vida analizada a profundidad, lleva al surgimiento de una hipervigilancia personal: ¿puedo sonreír? ¿Cuántos segundos? ¿Mi tono es el correcto? ¿Qué palabras debo eliminar de mi vocabulario? Como suelen serlo todos los matrimonios, el de Sandra y Samuel era complicado. Años antes de su muerte su hijo sufre un accidente que lo deja parcialmente ciego de por vida; además, Sandra ha tenido algunas relaciones extramatrimoniales que han provocado resentimiento en Samuel, encima de los celos por la carrera literaria de su esposa. Pero sus problemas no son únicos, Sandra tiene la mala suerte de encontrarse en medio de una tormenta mediática que toma cada evento, que en cualquier otra circunstancia despertaría sentimientos de empatía o lástima, como una prueba de culpa o de su condición de víctima. Cuando la cámara sale del juzgado, y nosotros con ella, y podemos ver a Sandra de nuevo, lejos de la vigilancia de extraños, nos sorprende verla reír, haciendo bromas. Quisiéramos verla deprimida, sin comer, sin ánimos de levantarse de la cama, porque así nos sentiríamos más justificados al defenderla. Nos molesta saberla una madre, esposa, viuda, mujer, víctima imperfecta.
Aunque los debates sobre la manipulación de la realidad han resurgido gracias a la Inteligencia Artificial, y las cada vez más aparentes campañas de propaganda, pensando principalmente en el genocidio llevado a cabo por Israel, este problema ha ido en aumento desde inicios del siglo XXI, cuando surgió el término "posverdad", que apuntaba a una realidad en la que se dejaban de lado los hechos objetivos, o bien estos son manipulados y presentados de forma que exalten emocionalmente a quienes los observan, usualmente con fines de propaganda política o para incitar sentimientos nacionalistas y de rechazo hacia la otredad. Ahora más que nunca es necesario que nos preguntemos no sólo por todo lo que consumimos dentro de nuestras redes sociales o a través de noticieros, debemos ir incluso más profundo. ¿Cómo hemos construido la verdad histórica? ¿A quiénes hemos dejado fuera de ella, quienes han sido silenciados, y en favor de qué? ¿Cuáles son las mentiras que seguimos replicando y divulgando dentro de los salones de clase, en todo lo que escribimos y decimos?
Regresando a Anatomía de una caída, para Sandra el juicio de Daniel, su hijo, es el más importante, pues no importaría mucho si el jurado la encuentra inocente, pero al regresar a casa se encuentra con la sentencia de un hijo que la desprecia por asesinar a su padre. Al ser testigo de su relación, algunas veces desigual, otras agresiva, otras cariñosa, tiene más elementos para decidir si para él su madre es culpable o no; aunque también es sometido a escuchar otros retratos de Sandra que lo obligan a cuestionar todo lo que sabe sobre ella. Él puede decir que no se imagina a Sandra empujando a su papá, ¿pero eso es suficiente? De cara a toda la información que nos inunda, mucha incompleta o engañosa, es difícil adoptar posturas firmes y sostener convicciones sólidas. Pero, frente a la incertidumbre, como la misma película nos lo dice, lo que todavía podemos hacer es tomar los elementos que tenemos, y decidir en qué creer.










