FRENTE A FRENTE CON: LUISA ALMAGUER

Sobre los retos de ser artista independiente y las experiencias que la inspiran.

MÚSICAROCKINDIEENTREVISTA

Por María José Aguilar

4/29/20269 min read

¿Antes de la música, antes de actuar, cuál fue tu primera pasión en la vida?

Creo que siempre tuve muy claro que la música y el escenario me gustaban mucho. Nací y ya sabía que me iba a dedicar a algo que tuviera que ver con los micrófonos, las cámaras, el teatro o algo por el estilo. Siempre he tenido curiosidad por la vida; siempre estoy sorprendida por la vida en general. Amo la vida, pero desde muy pequeña eso fue muy claro para mí.

¿Qué llegó primero a tu vida, actuar o la música?

Supongo que la música. Siempre fue algo muy musical toda mi vida; mi mamá siempre fue muy arrulladora, entonces desde niña la escuchaba cantar y tocar el piano. Supongo que la música de alguna manera fue primero, pero también siempre hubo una parte histriónica; está un poco combinado.

Descubrí tu trabajo hace ya un par de años, gracias a un cortometraje dirigido por José Luis Isoard Arrubarrena de Piedra Films. ¿Sientes que cambias como artista cuando te desarrollas en la música versus cuando actúas?

Sí, ya hace un par de años de ese cortito. Realmente no actúo mucho ni lo he hecho tanto. Quisiera tener más experiencia actuando para poder contestar esto, pero la verdad es que no tengo tanta; quisiera que existieran más oportunidades para hacerlo, pero hasta ahora no ha sido así. En general, con la música al menos puedes mantener cierta parte de ti misma; en la actuación muchas veces tienes que ser alguien más. Con la música intento ser siempre muy auténtica, entonces supongo que serían cosas distintas.

Tu disco Weyes tuvo una gran recepción y desde entonces has tenido distintas oportunidades, como colaborar con Damon Albarn en Africa Express, telonear a Yeah Yeah Yeahs, Fangoria, The XX ¿Estas experiencias han cambiado tu manera de hacer música?

Sí, claro. Sobre todo Africa Express ha sido algo que me ha cambiado mucho, porque me ha enseñado a hacer música de maneras en las que nunca habría pensado. Definitivamente me ha educado. Estas experiencias me han servido como una educación y preparación para entender un poco mejor lo que quiero; y no solo la música en el sentido creativo, sino también en el sentido de la industria. Creo que lo entiendo mejor ahora gracias a eso. Ya que mencionas a la industria musical, siento que hay un limbo extraño entre ser artista independiente y tener más exposición.

Tú empezaste como independiente, lo sigues siendo, pero ahora tienes giras en el extranjero. ¿Cómo navegaste este salto?

Antes era yo sola encargada de todo absolutamente: conseguir los toquines, ver cómo llegaba y resolver todo. Eso cambió y ahora hay un equipo, pero sigue siendo un proyecto bastante chiquito. No estoy firmada con ninguna disquera, así que puedo seguir teniendo esa libertad. Por otra parte, sí hay algo mucho más estructurado a mi alrededor que me ayuda en las cosas en las que siempre fui muy mala, como responder correos, llamadas o saber a qué hora tenía que estar en qué lugar. Esas cosas alrededor de cantar y componer me estresaban y ahora eso ha cambiado. Estoy muy agradecida y soy muy afortunada, aunque sigue siendo una lucha y una inversión; nada está resuelto realmente, pero poco a poco esperamos que se pueda en algún momento cobrar chido de todo esto.

Fotografía: Melissa Lunar.

Fotografía: Melissa Lunar.

¿Cuál fue el mayor reto de grabar un disco independiente?

Supongo que convencer a la gente, pero también depende de lo que tú quieras. Grabar un disco independiente puede ser muchas cosas. Yo quería ser coproductora y estaba muy necia con cosas muy específicas que, de no lograrlas me habría sentido frustrada. Tiene que ver con las expectativas de cada quien. En realidad ahora puedes hacer un disco con un iPad en tu cuarto y puede irle muy bien. En mi caso tuvo que ver con convencer a las personas, conseguir el dinero y perseguir para que mandaran las mezclas; tienes que estar ahí haciendo de todo, multitasking. Me considero muy torpe y no sé nada de producción ni de grabación, entonces siento que no podría hacerlo sola y quería que sonara mejor de lo que yo podía lograr. Por eso siempre quiero colaborar, pero eso implica corretear, mandar correos, preguntar y convencer.

Tus letras son bastante directas, sin adornos ni metáforas. ¿Por qué prefieres ese tipo de escritura tan literal?

Intento no ser cursi, por lo regular no rimo mucho ni pienso en eso. Me gusta ser honesta. Muchas de las letras tienen su origen en mensajes de texto o en mi diario. Intento no adornar mucho; más bien lo que intento es quitar todo lo que no sirve para hacerlo más crudo y directo. Me gusta esa simpleza. A veces encuentro algo chido en lo que puede ser para alguien disonante o no poético, pero son palabras que yo uso y es la manera en la que yo hablo. Intento ser leal a eso más que a que esté "acomodadito" o que rime con la música.

¿Te importa cómo se interpreta tu obra?

En realidad no. Es interesante, es chido saberlo, pero también una no puede hacer mucho. No es que yo sea muy enigmática o que sea muy misteriosa con lo que escribo, realmente yo creo que es bastante claro. Más porque todo el tiempo hablo y en los mismos conciertos explico las rolas una por una y siempre estoy explicándome a mí misma. Pero también he escuchado algunas teorías de algunas rolas y me han sorprendido y eso me gusta y hasta ahora no ha sido para nada una mala experiencia eso, no me ha tocado que alguien interprete una rola mía como algo completamente que no sea o que esté mal entendido o que hable mal de mí o no sé, como que interpretar una rola mía como un mensaje nazi o algo así no me ha pasado y no me gustaría, pero hasta ahora no ha pasado algo parecido. Eres una persona muy vocal respecto a temas sociales.

Eres muy vocal respecto a temas sociales ¿Qué cuestiones actuales pedirías a la gente que voltee a ver?

Supongo que la banda ya ve. No es necesario que yo ponga el foco en nada; ya todos estamos viviendo las carencias, las deficiencias y lo absurdo de lo que significa ganarse la vida. Muchas personas están viviendo todos los días ese cansancio y dándose cuenta de esta simulación por parte del Estado y de las instituciones. Siento que ya hay mucha más conciencia al respecto, que tiene que ver con una conciencia de clase. Como cantante, aquí sentada en mi sillón con mis plantas, estoy muy cómoda para hablar o guiar a cualquiera, pero a veces la vara está tan baja en los temas de conversación de los artistas en los medios que parece que estoy diciendo algo muy importante. Realmente las que saben son otras; yo nada más intento no ser pendeja y estar más o menos informada. La mayoría de artistas que están por ahí tocando y les va chido no encuentran mucho que ver en la lucha de clases, el racismo, la transfobia o los derechos de las mujeres.

Ser artista siendo mujer ya es suficientemente complicado, ¿Sientes alguna responsabilidad siendo artista trans con una plataforma amplia?

De alguna manera sí, obvio. Como cualquier persona que es parte de un grupo que ha sido oprimido históricamente, intento ser respetuosa. Pero la verdad es que, al momento en que estoy escribiendo canciones, intento que eso no opere tanto dentro de mí; intento no juzgarme ni estar pensando en eso, sino quizá reflexionar después. No es la guía por la que hago la mayoría de las cosas. Tengo cierta ética, pero también estoy llena de contradicciones. Siento responsabilidad, pero a la vez siento que nadie debería tomarme de ejemplo para nada.

Fotografía: Melissa Lunar.

¿Cuándo es el momento en que te sientes más tú?

En general me caigo bien, me gusta estar conmigo misma, y me la paso muy bien cantando y en el escenario. Hay momentos en los que cuando estás muy tranquila y relajada y la rola está saliendo bien y se escucha bien, y estás entonada y todo, como que ni piensas en nada, y es como una especie de sueño, una especie de trance que es muy chido y muy alivianado, y eso me gusta mucho de la música, sentir mi voz directamente resonando. Pero en general la paso bien, me caigo bien, no hay muchos momentos en los que no me siento yo misma, y cuando no me siento honesta conmigo entro en crisis. Tal vez no en crisis, pero sí resongo, me vuelvo inflexible, porque a las personas trans ser nosotras mismas nos puede costar la vida, entonces no sentirme yo es algo que obviamente me pone a la defensiva.

¿Cómo ha sido tu recibimiento tocando en el extranjero?

Increíble. Yo creo que desde el simple hecho del tokenismo y de la manera romántica que tienen los güeros y los blancos en Europa de ver a Latinoamérica; obviamente ver a una trans morena, con el pelo largo, narizona con rasgos mayas y voz grave les encanta, es la cúspide de la exotización máxima. Hay mucha culpa blanca en Europa y eso tiene que ver en cómo me ven y cómo reaccionan. Hay gente que me escucha honestamente y les gusta lo que hago, pero esa parte de exotismo y extractivismo siempre va a estar ahí cuando me presente ante públicos hegemónicos. No puedo negarlo, es algo que siempre ha sido parte de mi carrera, pero el recibimiento siempre es muy cálido y hermoso y lo agradezco mucho.

¿Qué formas de arte te han tocado independientemente de la barrera del lenguaje?

La música, definitivamente. Sobre todo trabajando en África Express, poder entender la música sin entender un lenguaje y hablar a través de ella es sumamente importante. Pero obviamente el cine también ha sido importante para mi, el lenguaje del cine es algo que me conmueve y me encanta, es un lenguaje universal. Siempre salen nuevas maneras de expresarnos y comunicarnos, los memes por ejemplo, con ellos surgió otra especie de lenguaje, y en ese sentido tampoco hay que hacerlo menos.

¿Cuáles son tus intereses fuera de la música? ¿Qué cosas todavía no has intentado?

El cine. Me encantaría actuar más y me gustaría dirigir y escribir cine. Son planes que espero que se cumplan.

¿Qué sigue para Luisa Almaguer? ¿A dónde quieres llevar tu música?

Ya tenemos un disco grabado y estamos pensando qué hacer con él; no sabemos si saldrá este año o el que viene. Ahorita estamos en miras de irnos para Bogotá en mayo al BIME, y después andaremos en Europa todo el verano en una gira de un mes. Se dice fácil, pero es una tremenda chamba hacer eso posible. En esas anda la bandita y yo, a ver con qué nos sorprende la segunda mitad de este año. Ya tenemos un disco que ya grabamos y que no sabemos muy bien qué hacer con él, todavía estamos pensando, no sabemos si saldrá este año o sí será el que viene. De momento estamos en miras de irnos para Bogotá en mayo, vamos a estar por allá y después andaremos en Europa todo el verano, tendremos otra gira de un mes en Europa. Se dice fácil, pero sí es una tremenda chamba para todo el mundo que nos vayamos un mes para allá y hacer todo eso posible. Ahora quiero saber con qué nos sorprende la segunda mitad de este año.

Fotografía: Melissa Lunar.

Hay ocasiones donde uno necesita escuchar las cosas como son.

Sin palabras rebuscadas ni maneras de suavizar el discurso. Es ahí donde aparece Luisa Almaguer y su “¿Por qué le sacas? Ni es tu miedo”. Mataronomatar (2019), su primer material, queda como un registro de quién es ella como artista musical, pero lo logrado con Weyes tiene un valor mucho mayor al de un simple disco independiente más. Dos años después de la publicación de dicho álbum, queda más claro que nunca que la magia de Luisa recae en poder conectar con la gente, a pesar de narrar su vida de manera tan personal.

Almaguer, quien comenzó su carrera en la agrupación Lowboy, es directa, honesta y crítica del entorno que la rodea, cualidades admirables y necesarias para vivir en una ciudad como lo es la capital mexicana. La también comunicadora no tiene rastro de pretensión ni poses; Luisa se presenta transparente. Con esa misma claridad escribe las letras que convierten el lenguaje cotidiano en algo capaz de abrazar lo profundo del escucha.

Orgullosa de ser quien es, la intérprete, agradecida con su entorno, es la prueba de los frutos de un gran esfuerzo y de la constancia que implica ser músico en nuestro país. Weyes quedará por siempre como una pieza única en su especie; será siempre uno de los mejores discos contemporáneos hechos no solamente en la Ciudad de México, sino en todo el país. Tal vez ese sea el factor que hace a Luisa Almaguer una artista muy digna de ser escuchada: su originalidad y lo mucho que es ella misma.

MARÍA JOSÉ AGUILAR

EDITORA EN JEFE

Lic. en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Me creo una chica Almodóvar. La música es mi vida, el cine mi pasión. El boing de mango y la cerveza modelo son mi combustible.