GRANDES ÁLBUMES. GRANDES HISTORIAS. GRANDES MUJERES.

Lo mejor de la múscia hecha por mujeres a mediados del siglo XX.

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Por Yaelzu M.

3/30/202610 min read

A finales de los cincuenta y durante los sesenta la industria musical occidental estaba pasando por un cambio de paradigma que respondía, en gran medida, al cambio generacional y sus respectivas agitaciones culturales y políticas.

La música de esta época está marcada tanto por grandes artistas y bandas así como por historias que rozan el misticismo. Son tantas y tan famosas que el éxito relativo hace parecer a artistas internacionales tan solo conocidos para unos pocos. Esto último es una pena porque también existen historias y contextos que hacen que las interpretaciones y composiciones de muchos y muchas artistas sean mucho más interesantes de lo que ya de por sí son. Veamos una pequeña colección de álbumes que considero poseen historias y lecciones interesantes y valiosas. Todas estas artistas mujeres de mediados del siglo pasado, algunas con más reconocimiento que otras, dejaron plasmado en la historia de la música una huella que incluso sin saberlo o sin reconocerlo, moldea a la industria del día hoy.


Lady in Satin (Billie Holliday, 1958)

Tras una década trabajando junto a Clef Records (posteriormente absorbida por Verve Records) Billie Holliday había podido grabar álbumes que si bien le habían valido para hacerse de un nombre, consideraba que podía tener trabajos más grandes como un Songbook dedicado a compositores de renombre en la época como los hermanos Gershwin (Recuerden este nombre porque se retomará cuando hablemos de otra famosa artista, quizás ya sepan quién). La disquera le negó a Billie dichos proyectos por los que decidió no renovar y firmar por Columbia Records en 1957. El álbum “Lady in Satin” tuvo una recepción dividida. La voz de Billie había sido dañada tras una larga etapa de abuso de sustancias y adicción al cigarrillo, lo cual le dio un timbre más rasposo y grave distinto a lo que se le tenía acostumbrada en proyectos anteriores y que hace un contraste con los arreglos suaves y delicados de Ray Ellis. La guía Penguin Jazz lo describió como “una mirada voyerista a una mujer maltratada” y Rolling Stones reseñó “Lady in Satin presenta a la dama demasiado elegante. Es un álbum de finales de los cincuenta, cuando Billie había perdido gran parte de su fuerza”. Aún así, quienes defendían el sonido afirman que el valor emocional de la interpretación lo vuelven su álbum más personal que refleja el dolor y pesar de su carrera, con títulos como “But Beautiful”, “Glad to be unhappy” y “The end of a lover affair” Lady in Satin es una joya que refleja la lucha interna y la belleza de la tragedia que viene con amar.

Live at Mister Kelly's (Sara Vaughan, 1958)

“The Divine Sarah Vaughan” como se le solía presentar, posee una de esas carreras que todo artista firmaría cualquier día de la semana. Desde sus inicios en la industria musical siendo parte de la Big Band de Billy Eckstine como pianista, Sarah estuvo rodeada de un elenco de la talla de Miles Davis, Charlie Parker, Lucky Thompson entre muchos más. Como solista también fue un éxito por más de una década teniendo éxitos como “If You Could See me Now” “I´ve Got a Crush on You” y “Body and Soul”. Además de eso, Sarah participó en el primer festival de Newport (Sí, el de Duke Ellington) y participó con las estrellas más grandes de la década, siendo lógico teniendo en cuenta que ella era una de ellas. Es por todo esto que el “Live at Mister Kelly 's” tiene un sonido tan único. Lo fresco y natural de la voz de Sarah, los ritmos variados de su trío, hasta la espontaneidad del presentador solo al iniciar el álbum. Para una carrera musical con exigencias más altas que continuaron incluso años después con nuevas productoras, festivales y éxitos “Sarah Vaughan at Mister Kelly 's” es un vistazo al lado más relajado y tranquilo de la gran artista “The Divine Sarah Vaughan”.

Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Songbook (Ella Fitzgerald, 1959)

¿Recuerdan que Billie Holliday quiso interpretar un par de Songbooks y su casa productora Verve se los negó? Pues esta es la historia de la artista a la que se le confió no solo este Songbook, sino que Ella Fitzgerald interpretó en algún momento de su carrera 8 Songbooks completos de parte de artistas de la talla de Duke Ellington, Cole Porter, Irving Berlin, entre otros. Proyectos particularmente extensos (El álbum de los hermanos Gershwin cuenta con 59 canciones) donde se interpretan los éxitos de la primera mitad del siglo XX, un proyecto que tiempo después se le daría el nombre de “Great American Songbook”. La interpretación de Ella Fitzgerald, no solamente en este álbum, le otorgó un estatus de leyenda en la historia de la música y su interpretación posee una calidad altísima. Este álbum es la consagración de la excelencia por parte de una de las cantantes más influyentes del siglo pasado.


Joan Baez (Joan Baez, 1960)

Joan Baez es una activista y artista que desde sus inicios demostró tener un aprecio por lo auténtico, lo real y lo trascendente. Fue en 1959 cuando fue invitada a participar en el Festival de Folk de Newport, donde fue un éxito rotundo al grado de llamar la atención de Columbia Récords, la casa productora más grande de la época. A Joan se le había ofrecido el mundo en ese momento, pero al final decidió firmar con Vanguard, una productora mucho más pequeña y con la cual produjo su primer álbum homónimo. La grabación del álbum tuvo sus “peculiaridades” y no fue nada menos que caótica. En 1983 Baez describió el proceso de grabación del álbum: “Nos llevó cuatro noches. Estábamos en un salón de baile grande y maloliente de un hotel en Broadway, muy al lado del río. No podíamos grabar los miércoles por la noche porque jugaban al bingo allí. Yo estaba allí abajo, sobre una alfombra vieja y sucia, con dos micrófonos, uno para la voz y otro para la guitarra. Simplemente hice mi repertorio; probablemente era todo lo que sabía. Simplemente las grabé. Canté " Mary Hamilton " una vez, y eso fue todo. Así es como las hacíamos en los viejos tiempos. Mientras no entrara un perro corriendo por la habitación o algo así, ya estaba.” (Joan Baez para Rolling Stones, 1983). Aún con todo, el álbum debut de Joan fue recibido de forma muy positiva con sus interpretaciones a canciones folklóricas como “West Virginia” y con una interpretación de “House of the Rising Sun” que sería inspiración para versiones posteriores como la de Bob Dylan el año siguiente y para su versión más popular hecha por “The animals” en 1964. El álbum de Joan Baez es una carta de amor a la autenticidad y a la intimidad del proceso creativo.


Wild is the Wind (Nina Simone, 1966)

Eunice Kathleen Waymon, mejor conocida por su nombre artístico Nina Simone fue una de las voces más poderosas de la década de los 60 dentro y fuera del estudio de grabación. Siempre involucrada en los movimientos de liberación de la mujer, en especial de las mujeres afroamericanas, su carrera fue una dedicación a la lucha social desde el arte. Años anteriores a la grabación de este álbum Simone ya había escrito su canción “Mississippi Goddam” la cual describió como una rabia hacia la noticia del asesinato de Medgar Meyers y el ataque terrorista a una iglesia en Alabama en 1963. Nina Simone siempre tuvo en mente su papel como activista en la letra de sus canciones. Para “Wild is the Wind” utilizó grabaciones hechas entre los años 1964 a 1966 y dejó clásicos como “Four Women” la cual fue prohibida su transmisión en la WLIB, la emisora de Nueva York especializada en jazz quienes consideraban que su letra no era apta para su emisión. Otro de los títulos más destacados fue “Black Is the Color of My True Love 's Hair” también con mucho contenido referente a las vivencias afroamericanas. Para Nina Simone, la lucha por los derechos de las mujeres y las personas negras siempre estuvo de la mano y su trabajo artístico siempre buscó la reivindicación de ambas luchas.


Beach Samba (Astrud Gilberto, 1967)

Alta, bronceada, joven y encantadora. Así describió Antonio Carlo Jobim a la chica de Ipanema en la canción del mítico álbum de 1964 Getz/Gilberto. Es la voz que enuncia estas palabras en la grabación original de quien toca hablar ahora, Astrud Evangelina Weinert, quien tomaría después el apellido de su esposo y guitarrista del dúo Getz/Gilberto. Mientras se grababa el disco, y por sugerencia de su esposo, Astrud cantó un par de estrofas, trabajo por el cual no sale acreditada, pero su voz encantadora y suave fueron parte fundamental para el toque relajado e íntimo de la canción que fue un rotundo éxito y tuvo un legado irremplazable. Poco tiempo después Astrud y Joao Gilberto se separaron tras los rumores de un amorío entre Astrud y Getz, que después se demostró falso. El drama y los rumores no detuvieron a Astrud de intentar una carrera como solista y este álbum fue prueba de su talento y sus habilidades como intérprete. Obtuvo un recibimiento bastante aceptable con canciones como “The Face that I Love”, “I Had the Craziest Dream” e incluyendo el dueto con su hijo pequeño Marcelo Gilberto “You Didn't Have to Be So Nice” el cual tiene crédito en la canción, asegurándose de no repetir lo que le ocurrió a ella. Astrud Gilberto fue el ejemplo perfecto de que no hace falta conformarse con ser musa cuando se puede ser artista.

Chelsea Girl (Nico, 1967)

Christa Päffgen fue una figura llena de misterio y un alma libre para la vida en los sesenta. Una mujer cuyo lugar y fecha de nacimiento no se saben con exactitud, sólo se sabe que tuvo ascendencia alemana y que emigraron a Estados Unidos con su madre cuando era joven. Su nombre artístico fue dado de parte de una pareja que tuvo en sus tiempos de modelo. Trabajó como actriz y tuvo un protagónico en la película “Chelsea Girls” de 1966, el primer gran éxito de Andy Warhol. Su carrera como intérprete empezó colaborando con el disco “The Velvet Underground & Nico”, el cual tuvo muy buena recepción y tras la insistencia de Warhol, Nico arrancó una carrera en solitario con su álbum “Chelsea Girl” en referencia a la película de Warhol. Compuso tres canciones con su armonio, además de contar con los arreglos de John Cale y canciones de Bob Dylan y Jackson Browne. El álbum captura perfectamente la esencia de Nico, una chica enigmática, una voz distante que parece que cuenta solo lo justo. El álbum no tuvo el éxito esperado de una artista Pop pero tuvo canciones populares como “These Days”, “I'll Keep It With Mine” o la misma “Chelsea Girl” que retrata escenarios de la película en la que actuó. Nico dejó de intentar hacer éxitos comerciales y se dedicó a la experimentación, siempre acompañada de los arreglos de John Cale y dedicándose a otros medios como el cine y el modelaje. La historia recuerda a Nico y su paso por la escena musical como lo que fue, una estrella fugaz que apareció, dejó su huella en la historia y se desvaneció para continuar su viaje.

Eli and The Thirteenth Confession (Laura Nyro, 1968)

Como última historia, pero no por eso menos interesante, tenemos a Laura Nyro, nacida en Nueva York en 1947. Nyro fue una chica que siempre tuvo “la chispa creativa”. Escribía poemas cortos, aprendió piano y guitarra de forma autodidacta y solía escaparse para tocar en el metro con otros músicos. Intentó tomar clases de música durante un tiempo pero lo dejó debido a que sentía que su profesor era intimidante. Empezó su carrera musical grabando una audición para Verve Records. Se describió a su música como “algo extraño y nunca antes oído” debido a su manera de fluir entre distintos ritmos, compases y progresiones de acordes. También fue una mujer que llegó a sentar precedentes sobre la industria, pues se comenta que insistió mucho en grabar sus propios instrumentos y componer sus propias canciones, algo que se consideraba que solo podían hacer los hombres en aquella época. Tras su primer álbum “More Than a New Discovery” que no fue un éxito más allá de algunas zonas específicas de Florida, Nyro decidió doblar la marcha y lanzar al año siguiente “Eli and The Thirteenth Confession”. El álbum es todo lo que la gente comentaba sobre su música. Una mezcla entre géneros que van del pop al gospel, pasando por el jazz y siempre con cambios constantes en compases y con progresiones y modulaciones que no eran nada comunes en aquella época. Sus canciones “Luckie”, “Stoned Soul Picnic” que por cierto, fue el nombre pensado originalmente para el álbum, “Lu” y “Emmie” son ejemplos perfectos de este estilo tan marcado y único. Si bien el álbum no tuvo mucho éxito en su momento, “Eli” es considerado a día de hoy uno de los principales predecesores del Pop como el género que conocemos hoy, influenciando a artistas como Elton John y es a menudo referente en la historia de la música como una de las cantautoras más influyentes del siglo pasado. La historia de las mujeres en la música es enorme, está viva y siempre ha estado marcada por momentos e historias como esta y muchas más. La industria de la música popular suele ser un territorio sumamente hostil para las mujeres y es importante siempre reivindicar sus luchas y sus éxitos, así como su influencia en la historia.

YAELZUL M.

COLABORADOR

Lic. en Psicología por la Universidad Autónoma de Baja California

Me gusta todo y si no me gusta es porque no lo he entendido aún. Mi meta en la vida es tener una biblioteca. Tengan siempre la voluntad de ser felices.