MI EXPERIENCIA Y REFLEXIONES CON VAMPIRA HUMANISTA BUSCA SUICIDA.

Review de la película francesa de las criaturas nocturnas.

PELÍCULASCINECRÍTICA

Por Irene Segurajauregui Paulet

2/3/20269 min read

Los vampiros

Siempre me ha gustado lo siniestro; ya sean fantasmas que vagan por oscuros pasillos o monstruos que acechan en las más lúgubres pesadillas, estas criaturas obscuras y tenebrosas son eternas adoradas mías. Por los fines de este artículo y de mi credibilidad, he de admitir que este amor por los seres de la noche se decanta hacia los vampiros. Seres centenarios que rondan la noche buscando a la víctima más apropiada para alimentarse de su sangre, porque sin este líquido vital no pueden sobrevivir. Los vampiros son misteriosos y constantemente retratados de manera erótica y salvaje; convirtiéndose en seres iguales de atractivos que peligrosos, resultando en una extraña mezcla de deseo y terror. Esta fascinación por estos acechadores de la noche no es solo mía, a lo largo de la historia estos seres colmilludos han logrado implantarse en la literatura, el arte y el cine, convirtiéndose en un reflejo de la obscuridad y del deseo, símbolos de lo prohibido y de lo carnal.

Los vampiros han poblado el imaginario cultural de la Humanidad desde tiempos inmemorables, transformándose de manera constante ante los miedos e incertidumbres de la gente. Manifestando su oscuro poder a través de una enfermedad que dejara a sus víctimas delgadas y psicóticas, una hambruna donde el trigo no naciese, exterminando a la población a través del hambre o simplemente el rapto de jóvenes y niños, nunca encontrados. Distintas leyendas justifican estos hechos con la probabilidad que la zona estuviera siendo atacada por un vampiro, que de manera desalmada y con gula buscará saciar su hambre a través de los inocentes pobladores. Estas criaturas siempre resultan tenebrosas, y aunque podemos imaginarlos galantes o hermosos, sus terribles colmillos, ojos rojos y uñas afiladas nos recuerdan porque debemos mantenernos alejados y precavidos en su presencia.

A lo largo de la historia, la Humanidad ha logrado captar a estos antagonistas (o protagonistas, dependiendo de la perspectiva del escritor o del espectador) a través del arte, principalmente en el ámbito literario y el cine. Se ha escrito una gran variedad de literatura vampiresca; siendo El vampiro del escritor inglés John Polidori la primera pieza de literatura donde encontramos a un vampiro aristocrático y seductor, denotando un carácter de dandy carismático sobre su monstruosa naturaleza, aunque Drácula del escocés Bram Stoker podría considerarse el libro sobre vampiros más importante de la historia (no pretendo ponerlo en duda) y sobre todo el más conocido. El personaje del vampiro toma forma a través del conde Drácula, terrible monstruo en ansias de poder y resultando en erotismo, prohibición y aventura. La criatura retoma la elegancia de Polidori, por lo que este arquetipo provocativo y aristocrático ha tomado fuerza, donde el vampiro ha ido jugando con su identidad, modificando sus habilidades, objetivos y limitaciones frente a las corrientes literarias y necesidades de los lectores. No es sorpresa que dentro de la variedad de interpretaciones e historias donde los vampiros son antagonistas (o protagonistas) el sexo y el amor son partes fundamentales dentro del desarrollo de la narrativa, aunque aún persisten tradiciones artísticas donde lo más importante es la succión de sangre. Eso, sin embargo, no quiere decir que no existan historias donde la narrativa se desenvuelve en otras ramas, explorando al vampirismo desde nuevas perspectivas.

Vampira humanista busca suicida

En este complejo mundo vampírico donde encontramos asesinos salvajes despiadados y dandis de esmoquin de naturaleza calculadora, es importante tener en cuenta que no solamente se ha retratado a los vampiros con un aire siniestro. Sé que el lector podrá confundirse por esta declaración después de la recapitulación de los párrafos anteriores, pero como en cualquier tema, se ha logrado explorar el vampirismo hasta encontrar una faceta sensible y preocupada. En la actualidad, el cine y la literatura han logrado crear y formar criaturas con una identidad enraizada en el humanismo; el mismo Drácula es una prueba constante de esta percepción sobre los vampiros, contando con distintas adaptaciones que lo retratan como un hombre enamorado y un guerrero que quiere proteger a su patria, introduciendo la cuestión monstruosa de manera paulatina, cerniéndola sobre nuestro protagonista como una maldición. Por supuesto, el querido conde no es el único que sufre estas metamorfosis.

A mi parecer, esta dualidad tan marcada que se ha discernido a lo largo de distintos libros, películas y series es sumamente interesante, nos habla sobre el presente dimorfismo dentro de la experiencia humana, reflejada en la expresión de la narrativa con cuestiones como la supervivencia, el amor y la vida. Dentro de este espectro tan complejo como interesante, nace la preciosa Vampira Humanista busca suicida, película francesa del 2023 dirigida por Anie Louise Seize y protagonizada por Sarah Montpetit y Felíx Antoine Benard.

Con un título fuera de lo común, la existencia de esta película logro embelesarme hasta el punto de obsesionarme con ella, y al verla, mis expectativas fueron superadas completamente. Con una narrativa fresca, una historia cautivadora y una protagonista nada conformista, Vampira humanista busca suicida se ha vuelto una de las películas que más he adorado ver, y la historia es un recuerdo que cargo conmigo de manera constante. No solamente es la frescura de la narrativa lo que me fascina, sino el manejo tan bonito sobre el vampirismo. Anie Louise Seize no busco hacer una historia donde los vampiros sean víctimas, el objetivo es desarrollar a una protagonista que crece ajena a su contexto familiar, necesitada de encontrar la manera de sobrevivir. Es una película donde el terror y los monstruos quedan en segundo plano, la belleza de la historia se roba todo el protagonismo. Les pido de la manera más atenta que vayan a ver Vampira humanista busca suicida antes de leer este artículo, no solo por los posibles spoilers, sino porque es un requisito como amante del cine ver la joya del cine francés contemporáneo que esta película. ¡Me lo agradecerán!

La historia, mi experiencia y reflexiones

La historia gira en torno a Sasha, una adolescente vampira de 68 años. Debido a un trauma de la infancia, donde presencio como su familia atacaba y devoraba al payaso contratado para su cumpleaños, el solo pensar en asesinar para alimentarse le da náuseas; sus padres muy preocupados deciden llevarla al pediatra, donde la niña es diagnosticada con PTSD. Su padre decide no presionarla, decidido a que con el tiempo la pequeña logrará sacar sus colmillos y que dejarla enfocarse en su música es lo mejor que puede hacer por ella, porque Sasha es una maravillosa y talentosa pianista. No me parece coincidencia que el día que ella toca el piano por primera vez es cuando se traumatiza, finalmente su música es un motor a seguir viva, a diferencia del matar, que le causa un profundo disgusto. La película esta llena de dualidades complejas, ya sea la misma oposición al matar, pero el tener que sobrevivir cómo la relación complicada pero amorosa con sus padres. La vida de Sasha esta llena de contraposiciones, algo que la aterra y conflictúa.

Décadas más tarde, Sasha sigue sin poder sacar sus colmillos, por ende, no puede sobrevivir por ella misma. Divertida, romántica y mágica, la narración nos envuelve en la desesperación de Sasha, quien después de observar a un joven queriendo suicidarse saltando de un edificio, siente como sus colmillos comienzan a brotar. Asustada, huye de la escena. Al regresar a casa, sus padres deciden cortar su suministro y mandarla con su prima mayor, con la esperanza de que la naturaleza sanguinaria de esta la haga entrar en razón y comience a matar para alimentarse. Completamente desesperada y en manos de su prima mayor, Sasha se encuentra en un terrible dilema, donde la única manera de sobrevivir es traicionándose a sí misma. Llena de desesperación, se reencuentra con el suicida en una reunión de un grupo de apoyo para personas que quieren quitarse la vida. Su nombre es Paul, un joven de preparatoria. Alienado de la sociedad y fastidiado por sus compañeros de la escuela, la única solución que encuentra para dejar de sentirse de esa manera es suicidarse. Después de la reunión, los dos jóvenes deciden ayudarse: Paul se convertirá en el alimento de Sasha, y ella lo asistirá en su suicidio. Un trato fácil, pero que cambiara la vida de nuestros protagonistas. Por los nervios, Sasha no puede sacar sus colmillos, así que decide concederle a Paul un último deseo. Gracias a esta petición, se verán envueltos en una noche rápida y de transformación, donde la mentalidad de ambos cambia, comenzando a apreciar la vida y la naturaleza vampírica.

La necesidad de ser aceptado y encontrarse, la supervivencia y el amor (romántico o platónico, queda abierto a consideración), vuelven a esta película una joya del cine francés, mostrando una faceta amorosa, humanista y sensible de los vampiros. La importancia de la familia es crucial dentro de la narrativa, los padres de Sasha quieren que ella pueda sobrevivir por su cuenta, por el miedo a poder faltarle y que la soledad sea su única compañía. La misma Dennise, prima de nuestra protagonista, se muestra terca y soberbia sobre Sasha, pero en verdad la preocupación llena su mirada, y el miedo a no poder ayudar a Sasha es un sentimiento constante dentro de su discurso. La familia que uno encuentra también es importante, Paul se convierte en el compañero de Sasha. No podría decir si su relación es romántica o de amistad, pero me parece que esta dualidad es un aspecto bonito dentro de la narración, no necesitamos saber si ellos son novios o amigos, solamente que su compañerismo y cariño fue suficiente para que Paul dejara de querer morir y Sasha comenzara a querer vivir. El romper patrones y entender las cosas con otros ojos, donde la joven vampira no abandona sus principios para alimentarse, sino que ayuda a pacientes terminales a morir (de manera consensuada), tranquilizándolos con su música.

La vampira humanista

Sasha es una protagonista increíble, inusual y encantadora. Alejada del clásico femme fatale vampírico, donde el sexo y sensualidad son características importantísimas dentro del desarrollo de estos personajes, entendiéndose como representaciones del erotismo y la pasión prohibida. Nuestra vampira no tiene nada de eso, su sexualidad no entra como parte del discurso de la película ni es importante para la misma. Mi alegría sobre esta omisión se debe a que hay cosas mucho más interesantes que la vida sexual, cuestión con la que, en mi opinión, el medio se obsesiona demasiado. Necesitamos más historias donde la sexualidad no tenga protagonismo, donde el carácter y personalidad de las mujeres hable por ellas, no el erotismo o el placer que puedan causarle a sus parejas. Paul no es la razón de ser de Sasha, y el amor que se tienen no nace de la necesidad, nace de la comprensión y de la compatibilidad. Sasha sobresale por su personalidad melancólica y divertida, por su pasión por el piano y la música y por supuesto, por su terrible dilema ético. Nuestra protagonista tiene un gran corazón y esta colmada de sensibilidad, temiendo por aquellos que ama y con miedo a decepcionarlos. Aunque su vampirismo es importante para la trama, la transformación de Sasha durante la película se robó mi atención completamente, convirtiéndose en una de mis nuevos personajes favoritos del cine en general. El viaje que supone la noche donde hace el trato con Paul cambia su manera de entenderse y de cómo comprende al mundo, logrando hacer las paces con quien es y encontrando soluciones. Para mí, la vampira humanista se ha convertido en un hito dentro del cine de vampiros, siendo una reivindicación para las vampiresas, convirtiéndolas en protagonistas y para estas historias siniestras que no deben ser terroríficas necesariamente. Sonará como un discurso simplista, pero Sasha deja de condenarse por su naturaleza y se entrega a ella, decidida a que ser ella misma es el camino que debe seguir, pero con sus propias convicciones.

Vampira humanista busca suicida es un requisito para aquellos que amen el cine de vampiros, para quienes disfrutan protagonistas complicadas y para todos los que quieran tener una nueva película favorita (o por lo menos, que se agregue a la lista). Una historia compleja con una trama divertida y con personajes entrañables, esta película logra conmover y asustar al espectador, y no por los vampiros, sí no por la complejidad del argumento. La agonía que puede significar no encontrarse o no encontrarle un significado a la existencia es lo más aterrador de la película, aunque el payaso siendo comido por la familia de Sasha también fue desconcertante. No sé si les ha pasado que, al salir de ver una película, una ola de motivación y alegría llenan su pecho. Si la respuesta es no, corran a ver Vampira humanista, porque no solo lograra introducir una nueva variante de vampiros a su repertorio mental, también les dará una experiencia maravillosa que llevaran consigo, y espero que sea una motivación a nunca dejar de ser fieles a ustedes mismos. La importancia de rebelarse, de ser uno mismo y encontrar tu manera de hacer las cosas y quien te acompañe, son los mandamientos que me lleve de Vampira humanista busca suicida, y espero que el estimado lector se lleve varios más. Solamente les pido, que ninguno tenga que ver con matar payasos o beber sangre.

IRENE SEGURAJAUREGUI PAULET

COLABORADORA

Lic. en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Soy puro caos disfrazado de eclecticismo. Algún día escribiré desde la luna. poemas sin sentido..