NADIE PUEDE VIVIR CON UN MOUNSTRO: EL OJO PUESTO EN SIZE.
Review del mítico álbum de la agrupación mexicana.
PUNKINDIEROCKCRÍTICAMÚSICA
Por Luis Castañeda
1/29/20264 min read


Que el año que se muestra en las ediciones de este álbum no nos engañen.
Si bien este álbum salió a la venta en 2018 por motivos propios de la industria musical, Size hizo y presentó todo su contenido entre 1979 y 1983 mediante presentaciones en vivo, en televisión y mediante sencillos distribuidos de manera independiente (luego compilado todo en un disco en 1990). Pero hablar de Size es hablar de una banda absolutamente vanguardista e innovadora, tan pionera del espíritu del post-punk como los mismos Joy Division y quizá hasta de carácter más radical. A pesar de su bajísima popularidad las temáticas que plasman en sus letras son tremendamente transgresoras, subversivas y completamente adelantadas al lugar y tiempo en donde se hicieron.
No fue otra banda post-punk y new wave de imitación a la canon, fue un proyecto con su propia propuesta original. Sus canciones presentarón una suerte de conjugación entre tenues dejos de la tradición católica mexicana y la transgresión sexual del sub-mundo queer entonces más reprimido que nunca. La angustia existencial, los dilemas morales, la ambigüedad sexual y la alienación capitalista son los signos que forman el discurso de Size a través de los espasmódicos cantos del artista camaleónico Jaime Keller Cortina, la bateria sucia y lo-fi del baterista de jazz Alfonso Moctezuma y los caleidoscópicos teclados de los brillantes compositores Carlos Robledo (quien también tocó la guitarra) y Walter Schmidt (quien con su bajo terminó de redondear las pistas).
Size inauguró con estas canciones, la derrota y el pesimismo radical dentro de la música hecha en iberoamérica, en una propuesta tan rupturista que solo podría compararse con los logros que en su contexto tuvo el álbum “The Velvet Underground & Nico” de 1967. Con las canciones de Nadie puede vivir con un monstruo, Size codificó por su cuenta la estética entera del post-punk y el new wave en tiempos donde estos géneros no solo no se habían consolidado, sino en un contexto en que el rock estaba directamente rohibido. No es un mérito menor.












